Curso con certificado de las 28 creencias bíblicas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Tema 28: La Tierra Nueva

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Autor: Pr. Norberto Carmona Gómez

La creación del mundo es una obra maestra de Dios: bella, simétrica y perfecta. La describe la Biblia diciendo: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra (Génesis 1:1). Luego trajo a la existencia a la primera pareja, Adán y Eva (Génesis 1:27). “Y vio Dios lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31, p. p. y 2:1 y 4). Adán y Eva recibieron como regalo de Dios un mundo perfecto, y ellos, al desobedecer las instrucciones divinas, pecaron. Esto resultó en un caos que afectó la naturaleza, los animales y la vida de la pareja. Trajo dolor, enfermedad, violencia, muerte y destrucción (Génesis 2:15-17; 3:1-13). A la serpiente (Luzbel ) le trajo maldición y castigo. A Eva dolor, a Adán, esfuerzo y angustia, y la tierra quedó contaminada, improductiva y en decadencia (Génesis 3:14-19). Pero, tenemos una gran esperanza. Jesús vino a la tierra y murió para salvarnos (Juan 3:16). Subió al cielo a prepararnos un lugar en la nueva morada (Juan 14:1- 3. Mateo 25:34). Y volverá a restaurarla a su condición original. Ya no habrá en ella sordos, ni cojos, ni ciegos (Isaías 35:1-6). En la tierra nueva habrá justicia social. No habrá escasez de trabajo, ni de alimento, ni de vivienda, ni de salud, ni de paz. Dios hará la provisión (Isaías 65:21-25). No tendremos necesidad de hospitales, ni cárceles, ni cementerios (Apocalipsis 21:4). La violencia, el robo y las guerras que hoy azotan la tierra; con el establecimiento del reino de Dios y la venida de Jesús, desaparecerán y llegará el reinado de paz eterna de Dios y sus redimidos (Isaías 65:11-19. Apocalipsis 21:1-7). Nosotros esperamos el cumplimiento de sus promesas (2ª de Pedro 3:13. Apocalipsis 22:1- 5, 17 y 20).

“El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está purificado. La misma pulsación de armonía y de gozo late en la creación. De Aquel que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del infinito. Desde el átomo más imperceptible hasta el mundo más vasto, todas las cosas animadas e inanimadas, declaran en su belleza sin mácula y en júbilo perfecto, que Dios es amor” (El conflicto de los siglos, página 737).

¿Cómo lograr vivir allá? La respuesta es muy simple: Aceptar a Jesús como Salvador personal, él pagó y perdonó nuestros pecados en la cruz. Dígale que quiere servirle como ciudadano de ese mundo. Él se ocupará de ayudarle a llegar allá. Yo ya lo hice y lo invito para que usted lo haga también. Hagamos una cita para encontrarnos en el cielo, en la tierra nueva, usted y yo con Jesús.

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