Curso con certificado de las 28 creencias bíblicas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Tema 14: La Unidad En El Cuerpo De Cristo

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Por doctor Édgar Escobar

 

En la oración intercesora de Cristo en favor de sus discípulos, rogó por que fueran guardados del maligno, fueran santificados en la verdad y en especial que llegasen a ser uno como él y el Padre lo eran. Le pidió a su Padre que en la iglesia existiese una unidad similar a la que experimentan los miembros de la Deidad.

Entre los discípulos existían impedimentos para lograr esa unidad. Sus intereses personales, el deseo de ser el más importante y sobre todo su orgullo y estima propia; por ello Cristo trató de despertar la conciencia de sus discípulos ilustrando lo que significaba la verdadera grandeza al lavarles los pies en el aposento alto y estableciendo el rito de humildad. Como condición para ser sus discípulos y poder seguirle, Cristo les pidió que se negaran a sí mismos tomando su cruz cada día.

Lo que despertó la conciencia de los discípulos fue el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario, sintiendo profundo pesar por lo que ocurrió con su Maestro. Confesaron su incredulidad y humillaron sus corazones experimentando verdadero arrepentimiento, y desearon atestiguar con su vida la belleza del carácter de Cristo. Unánimes juntos, tenían todas las cosas en común, perseverando en la doctrina de los apóstoles y teniendo comunión unos con otros. Se unieron en “pensamiento, sentimiento y acción”.

Hoy se invita a la iglesia a revivir la piedad primitiva en torno a la morada interior y manifestación exterior de Cristo en los creyentes. La mayor evidencia de unidad en el pueblo de Dios es que nos amamos unos a otros como Cristo nos amó. Como en Cristo llegamos a ser una nueva creación, las diferencias de raza, cultura educación y nacionalidad, y las diferencias entre encumbrados y humildes, ricos y pobres, varones y mujeres, no deben causar división entre nosotros, pues todos somos iguales en Cristo.

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