Curso con certificado de las 28 creencias bíblicas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Tema 1: La palabra de Dios

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Autor: Mg. William Barrero Saenz

 

Las Sagradas Escrituras. Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo y el Nuevo Testamentos, constituyen la Palabra escrita de Dios, transmitida por inspiración divina mediante santos hombres de Dios que hablaron y escribieron, siendo inspirados por el Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios ha comunicado a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la infalible revelación de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación autorizada de las doctrinas y un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia (2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 3:16-17; Salmos 119:105; Proverbios 30:5-6; Isaías 8:20; Juan 17:17; 1 Tesalonicenses 2:13; Hebreos 4:12). (Creencias de los adventistas del séptimo día, página 11).

La trascendencia de la Biblia ha sido tan grande que en la actualidad no hay idioma en el mundo civilizado al que no haya sido traducida, ya sea total o parcialmente. Es, probablemente, el libro presente en el mayor número de hogares en el mundo. Todo esto se debe a su origen sobrenatural, a la revelación, inspiración e iluminación que determinaron su escritura, así como a la preservación divina que determina su conservación.

Al abordar la Biblia como la Palabra de Dios es muy importante entender los conceptos de revelación, inspiración e iluminación.

Revelación: Podemos definir la revelación como el acto o el proceso a través del cual Dios se da a conocer.

Dios se da a conocer, él se revela a sí mismo. Como seres humanos finitos, limitados y, además afectados por el pecado, jamás podríamos conocer a Dios si él no se nos diera a conocer.

El gran propósito de la revelación es que nosotros conozcamos a Dios para salvación (Jeremías 9:23-24, Juan 17:3).

Inspiración: La inspiración de la Biblia puede ser definida como la influencia sobrenatural del Espíritu Santo sobre los escritores bíblicos que hizo que sus escritos fuesen un registro exacto de la revelación de Dios y como resultado de lo cual lo que ellos escribieron es la Palabra de Dios.

Así pues, mientras que la revelación tiene que ver con la comunicación de Dios con los seres humanos, la inspiración tiene que ver con la comunicación entre estos y sus semejantes.

La inspiración se hace necesaria a fin de que el mensaje dado por Dios a través de la revelación sea transmitido sin distorsión, es decir, de manera precisa y confiable.

Iluminación: Se define como el misterio del Espíritu Santo por medio del cual el significado de las Escrituras es hecho claro al creyente. Es la obra del Espíritu Santo alumbrando los ojos del corazón. Como resultado de esa obra, el creyente conoce mejor a Dios y es confirmado en la esperanza a la cual fue llamado (Efesios 1:17-19).

Mediante la iluminación del Espíritu Santo, el creyente recibe discernimiento o capacidad de comprensión de la verdad y de la voluntad de Dios, tal como estas se revelan en las Sagradas Escrituras.

En conclusión, la revelación tiene que ver mayormente con el contenido dado por Dios.

La inspiración tiene que ver con el método para registrar y transmitir lo revelado, y la iluminación tiene que ver con la comprensión del significado de lo registrado, es decir, con la clarificación de la revelación escrita.

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