Autor: Mg. Jorge Sánchez Aragón
Hablar de conducta humana es hablar del comportamiento que la persona asume frente a situaciones que le son presentadas. Como cristianos debemos tener un fundamento de ética cristiana. La sicología, la antropología y la sociología pueden ayudarnos a entender y explicar el estilo de vida, pero la mejor fuente que nos provee una guía para clarificar sin ningún trazo de duda lo que es bueno, lo que es malo, lo correcto y equivocado es la Sagrada Escritura.
Como humanos, en muchas ocasiones nos auto-destruimos, pero la Sagrada Escritura muestra a Dios como un ser que ama y perdona. Usa modelos para ayudarnos a entender el comportamiento hacia los demás, como lo son los diez mandamientos (Éxodo 20: 1 – 17), donde usa un lenguaje imperativo. El sermón de la montaña (Mateo 5-7) usa expresiones que no admiten ambigüedad: amor, perdón, ley y juicio. Además, enseña el modelo para evitar la auto-destrucción (Juan 3:16), el sacrificio divino.
El propósito de los principios divinos es declarar la voluntad de Dios que nos ayuda a distinguir el tipo de conducta por seguir en cada una de las situaciones que se nos presentan. Estos principios tienen que ver con el sistema de valores, las consecuencias de nuestras acciones y la medida de obligación manifestada en la experiencia de quienes confían en Dios (Hebreos 12:3, 4).
La Sagrada Escritura contiene un gran número de ejemplos de comportamiento que nos guían a lo concreto de las acciones en la vida (Amós 3:3; Proverbios 10:11, 12, 19; 11:13; 17:18; Romanos 12:21; 14:7- 14; Filipenses 4: 8; 1 Tesalonicenses 5:15, 21, 22; Mateo 5:43-48; Lucas 6:37, 38). También muestra tres actos divinos que están íntimamente ligados al estilo de vida y conducta cristiana: revelación, creación y redención (Génesis 1:26, 28; 2:7; 2 Timoteo 3:16, 17; 1 Pedro 1:18).
El estilo de vida, como las monedas, tiene dos caras: por un lado encontramos la teoría, basada en principios, valores y normas. La otra cara muestra la parte práctica: acto, actitudes y carácter. De acuerdo con la respuesta dada a la teoría y a la práctica, mostramos una inequívoca consideración del estilo de vida y conducta desarrollada.