Autor: Pr Esteban Bohr
No hay tema más discutido en el mundo cristiano de hoy que el del día en que debemos rendirle culto a Dios. Algunos creen que todos los días son santos, otros creen que ninguno es santo, otros creen que debemos guardar el domingo en honor a la resurrección y aun otros enseñan que debemos guardar el sábado por ser el día en que Dios reposó de su obra de creación. Con tantas opiniones flotando por allí, ¿cómo podemos saber con certeza cuál es el día que Dios quiere que guardemos? Vayamos a la única fuente que nos da la respuesta definitiva a esta pregunta, la Santa Biblia.
Cuando examinamos el testimonio bíblico, nos damos cuenta de que hay un día que Dios apartó en el mismo principio como día de reposo. Nos dice en Génesis 2:2, 3 que Dios reposó en el séptimo día de la semana y luego lo bendijo y lo santificó.
En Éxodo 16, antes que Dios diera su ley, procuró enseñarle a Israel la importancia de observar el santo sábado. Por cuarenta años, Dios envió pan del cielo todos los días menos el séptimo. De esta manera procuró enseñarle a Israel que el sábado era santo.
Cuando el pueblo de Israel llegó al monte Sinaí Dios le reveló su santa ley. El cuarto mandamiento de los diez dice que debemos trabajar seis días y reposar el séptimo, pues Dios reposó en él y lo bendijo y lo santificó.
En el periodo de los profetas, el pueblo de Dios guardaba el sábado como día de reposo. Aunque algunos hoy día declaran que es un yugo de servidumbre, el profeta Isaías lo llama “delicias, santo y glorioso.”
Jesús, nuestro máximo ejemplo, nos enseñó a observar el sábado como día de reposo. Acostumbraba ir a la sinagoga (la iglesia de aquella época) todos los sábados. Jesús también sanaba a los enfermos y echaba demonios en el sábado. No hay nada en la Biblia que prohíba hacer esto en sábado. Más bien Jesús declaró que “es lícito hacer bien el sábado”.
No hay evidencia alguna de que el sábado fue hecho solamente para los judíos. Jesús dejó muy claro que el sábado fue hecho para el hombre. Tampoco hay evidencia de que el sábado haya quedado clavado en la cruz cuando Jesús murió.
Después de morir, el Señor Jesús reposó todo el día sábado en el sepulcro, de sus obras de redención, así como había reposado al principio de sus obras de creación. Y los seguidores de Jesús también “reposaron el sábado conforme al mandamiento”.
El libro de Hechos de los Apóstoles, que contiene la historia de la iglesia primitiva, deja muy en claro que tanto Pedro como Pablo guardaban el sábado como día de reposo. A ambos se les hallaba en la sinagoga todos los sábados enseñando la Palabra de Dios.
Aun 40 años después de la muerte de Cristo, él instó a sus discípulos a orar porque su huida de la ciudad de Jerusalén no fuera en invierno (porque era muy frío), ni en sábado (porque era día de reposo).
El profeta Isaías nos dice que cuando Dios haga cielos nuevos y tierra nueva, su pueblo irá de mes en mes (para comer del árbol de la vida) y de sábado en sábado (porque es el día de reposo) a adorar delante de Jehová.
Mis amigos, el plan de Dios nunca ha cambiado. El sábado siempre ha sido y siempre será el día de reposo de Jehová. ¿Estás dispuesto a obedecer a Dios y entrar en su reposo?